El nacimiento. Ese gran trauma del bebé. (Parte I)

Queda ya un poco lejos el día que la felicidad arrasó con la fuerza de un tornado nuestro hogar. La alegría se instaló en nuestro corazón y en el de aquéllos que nos rodeaban. Pronto, la noticia corrió como la pólvora: íbamos a ser papás. Visitas, llamadas telefónicas, correos electrónicos… en fin, una auténtica locura. 


Han pasado los días, los meses, y el gran momento, el momento esperado por todos, ha llegado. Ahora sólo quedan unas horas y la espera se verá recompensada. Todos están expectantes… ¿Todos?


Alguien está a punto de vivir la experiencia más importante de su vida. ¿Cómo será ese paso, ese momento? Se acerca la hora… ¿Está todo listo y preparado? Última comprobación…

 

Imágenes amablemente cedidas por “Shora”, en su blog de medicina. Para ver el artículo original, pinchar aquí.

La pelvis de la futura mamá está formada por tres piezas óseas, unidas y articuladas entre sí por dos articulaciones sacro-ilíacas, y una tercera articulación llamada sínfisis pubiana. Este conjunto óseo forma una cavidad ancha, que a su vez es más amplia en la parte superior (pelvis mayor) que en la parte inferior (pelvis menor).


Llegado este instante, el bebé comienza su aventura. Poco a poco va recorriendo el canal del parto hasta llegar a la cavidad uterina. Aquí surge la primera duda: ¿cómo ha de situarse?


Se llama “presentación” a la región fetal (zona anatómica del feto) que está encajada o tiende a encajarse la primera, mientras el feto se acomoda, y que se desencaja la primera cuando comienza el parto. El bebé tiene su cabeza y sus brazos flexionados y el tronco curvado hacia adelante. Por lo general, en este momento suele medir unos 30 cm. Pero, ¿qué postura tiene que adoptar?

 

Existen tres grandes grupos de presentaciones:


 

1.- Presentaciones cefálicas:


 

  • Presentación por la cima del occipital o del vértex: es la más común. Flexión del cuello, con el mentón sobre el pecho.
  • Presentación bregmática: la fontanela bregmática aparece en primer lugar. La cabeza está ligeramente alargada. Es la fontanela situada entre los parietales y  el hueso frontal.
  • Presentación de frente: muy distócica y rara (Distocia:  parto de manera anormal o difícil, que suele requerir instrumental, como fórceps, ventosas o cesárea). La cabeza está muy alargada (1/600 presentaciones).
  • Presentación en deflexión total: es decir, presentación de la cara, con el occipital sobre la espalda y el feto en hiperlordosis (1/200 presentaciones).


2.- Presentaciones podálicas o pelvianas:

  • Presentación pelviana completa: miembros inferiores cruzados, en tijera, con los pies delante de las nalgas.
  • Presentación pelviana incompleta (nalgas): miembros inferiores elevados, con los pies por delante de la cara y las piernas en extensión total.
  • Presentación pelviana incompleta (de rodillas): donde las piernas están en flexionadas, con los muslos en extensión y los pies “apoyados” sobre las nalgas.


3.- Presentaciones transversas:

  • Aparece primero uno de los hombros (izquierdo o derecho). Esto impide un parto espontáneo, y será muy difícil y terriblemente anormal, con grandes riesgos para el niño.

 

MECANISMO DEL PARTO EN UNA PRESENTACIÓN  OIIA

Dentro del grupo de las presentaciones cefálicas occipitales, pueden distinguirse:

  • Occipito-ilíaca izquierda anterior (OIIA)
  • Occipito-ilíaca izquierda posterior (OIIP)
  • Occipito-ilíaca derecha anterior (OIDA)
  • Occipito-ilíaca derecha posterior (OIDP)



La presentación OIIA es la más común de todas, con un 65% de casos, y el mecanismo del parto es como sigue:

1.- El encajamiento: se produce a nivel del estrecho superior. La sutura sagital del cráneo del niño está en relación con el diámetro transverso de la pelvis (están paralelos).

2.- El descenso: la cabeza desciende hasta el suelo pelvi-perineal. El diámetro mayor de la cabeza corresponde al diámetro oblicuo izquierdo de la pelvis superior (OIIA). El cráneo ha rotado un poco hacia atrás y a la derecha.

3.- La rotación: la cabeza gira y el occipital se presenta por delante y se encaja en la sínfisis pubiana (la cara mira hacia atrás de la madre).

4.- El desencaje: el occipital se desliza hacia atrás después, pasando por debajo de la sínfisis pubiana y se encaja en el orificio vulvar. La compresión de los huesos craneales y de las demás estructuras es máxima en el momento del paso de la circunferencia occipito-frontal (es decir, cuando el bebé empieza a asomar la cabecita). Es uno de los momentos en el que se producen las lesiones de los huesos craneales.

5.- La restitución, o detorsión: el hombro derecho gira en la pelvis de derecha a izquierda y de atrás hacia adelante, para colocarse pegado a la sínfisis pubiana, por detrás de ésta. La cabeza hace un movimiento de rotación que lleva al occipital hacia la izquierda. El hombro derecho anterior aparece, y después el izquierdo, tras un movimiento de flexión lateral del tronco.


Sencillo… ¿verdad? Os pediría que volvierais a leer los 5 puntos anteriores, y tratarais de imaginar y hacer dichos movimientos… Y nuestro niño no sabe ni una palabra de anatomía. Sin comentarios.


 

Durante todas estas fases, el cráneo del niño sufre unas presiones que originan que las diferentes piezas óseas se superpongan unas por encima de las otras por las líneas de sutura. Esto se corrige gracias a los gritos del niño al nacer (al llorar, aumenta la presión intracraneal con lo que los huesos son desplazados nuevamente hacia su posición correcta) y por la presión de la lengua, que empuja a la sínfisis esfeno-basilar en el curso de la lactancia (por medio del hueso llamado “vómer”) normalizando la tensión de las membranas intracraneales. Y si además, el niño recibe una pequeña ayuda de Terapia sacrocraneal…

 

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Lucia Masajia

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