¿La ansiedad me puede llevar a la locura?

Rotundamente no. Precisamente el sufrimiento nos enraíza en la realidad, no nos separa de ella.

Volverse loco/a no es más que una expresión coloquial, y en lo que respecta a la ansiedad hay algunas diferencias. ¿La ansiedad es en realidad una confusión o desorientación?, ¿es no ser dueño de los propios pensamientos? Los parámetros de respuesta son muy amplios y diversos y, también, los grados de complejidad de la problemática mental que se padezca. Ahora bien, si nos centramos en la expresión anterior podemos comenzar a entender con más claridad qué puede llegar a significar la ansiedad para la vida del individuo, de la misma manera que se pueden comenzar a deshacer mitos y falsas interpretaciones sobre ella.

Volverse loco/a, desde el sentido de no regir las propias ideas, sentimientos y conducta podría tener en la ansiedad muchos más matices. Se ha comentando que el problema se genera en instancias internas, irracionales e inconscientes, por tanto es algo involuntario e irreflexivo, que está presidiendo la manera de pensar. Ahora bien, precisamente uno de los aspectos que más dolor produce a la persona ansiosa es darse cuenta de que no está equilibrada y que su propia producción mental es irracional y absurda. En este sentido, ¿se podría considerar que alguien está loco/a cuando precisamente es plenamente consciente del carácter injustificado de sus propios pensamientos? No se puede dejar de entender que el discurso ansioso está siendo evaluado por la misma persona que lo desarrolla y, por tanto, es ella la primera en darse cuenta de su propia distorsión. Incluso en los momentos más aparatosos e intensos, como pueden serlo las crisis de pánico, donde aparentemente se da una pérdida de control, la persona ansiosa conoce perfectamente su estado y adopta incluso posiciones críticas e intransigentes hacia ella misma. La «locura», pues, como un estado de desconexión, es improbable, cuando no imposible, que se produzca en los trastornos de ansiedad.

Volverse loco/a desde el sentido psicótico no tiene cabida en los cuadros descritos; por tanto, como se ha dicho, la disgregación y penetración en un mundo subjetivo diferente del convencional es aquí una incongruencia. La persona con ansiedad puede producir ideas y sentimientos muy diversos y erróneos, a veces incluso contradictorios y difícilmente inteligibles, pero sabe que eso es así y también que no puede transferir lo que le pasa a otra persona. El hecho de darse cuenta del problema y de la dificultad de que éste se entienda, coloca a la persona ansiosa dentro de un parámetro de normalidad psíquica, por una parte, pero, por otra, con una percepción de ser distinta.

Las investigaciones llevadas a cabo en este sentido indican una falta de relación entre ansiedad y psicosis, por lo que queda claro que el hecho de que se mantenga un pensamiento distorsionado cognitivamente durante una buena parte de la vida de la persona no comporta para ella una penetración en las alteraciones que suponen desconexión de la realidad. En el caso de la ansiedad, el sufrimiento no hace más, paradójicamente, que «enraizar» al individuo en su contexto.

Lucia Masajia

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