La persona que come en exceso, ¿tiene ansiedad?

Normalmente tiene una obsesión que puede suponer ansiedad o no. No debe confundirse «ansia» o «compulsión» con ansiedad.

No necesariamente. De hecho, el lenguaje coloquial y el técnico propio de la psicología a menudo no coinciden; creo que, en todo caso, no deberíamos confundir ansiedad con «ansia-deseo-compulsión» dentro de lo que podría entenderse como una situación enmarcada en el ámbito de lo obsesivo-compulsivo. Así pues, se podría dar una exagerada ingesta de alimentos sin otra justificación que el mero hecho de comerlos, pero también otra encuadrada en el sentido ansioso y vinculada aquí a la protección para la supervivencia; debe reconocerse, no obstante, que las diferencias son, en estos casos, muy sutiles.

Desde un punto de vista práctico, la ingesta ansiosa equivaldría al uso del alimento como defensa ante supuestas amenazas vitales, como si de un objeto reductor se tratara (lo que se ha venido llamando «santuario»). De esta manera, uno comería con frecuencia porque así se está protegiendo. En las ingestas de tipo «ansia por comer», se suele dar un comportamiento básicamente supersticioso o también significaciones singulares, pues la variabilidad de las interpretaciones de este trastorno es enorme. En efecto, se puede entender que, comiendo en exceso, se «hace vida», pero también que se obtiene satisfacción o incluso se manifiesta rebeldía; de hecho, la justificación, como se ha dicho, es muy variada, pero no podría enmarcarse aquí de manera clara en las reacciones ansiosas.

A diferencia del caso anterior, la persona de ingesta ansiosa condiciona su vida a la cercanía de los alimentos, como si verdaderamente se transformaran en auténticos ansiolíticos; previamente aparece una manifestación psicosomática que conduce rápidamente a la ingesta de alimentos, con lo que queda paliado el estado de agitación existente. Esta fórmula marca las diferencias entre «ansia» y ansiedad, a pesar de que los cruces conceptuales pueden ser, en ocasiones, verdaderamente coincidentes. Un proceso psicoterapéutico cualificado debería poder saber discriminar la base conceptual propia de un período de ingesta más o menos irremediable o imparable; en el caso de la ansiedad, además, la psicosomática se encuentra muy diversificada, es decir, la propia ingesta desproporcionada suele ser un elemento más de la manifestación del problema.

Lucia Masajia

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