¿Qué es la hipocondría?

La duda irracional respecto al buen funcionamiento de nuestro organismo. Se considera inherente a casi todos los procesos de ansiedad.

Es un conjunto de sensaciones, pensamientos y sentimientos que conducen a la duda respecto al buen funcionamiento del propio organismo y a las influencias negativas que éste pueda tener, especialmente por parte de los factores externos potencialmente alteradores de la salud. Si la ansiedad plantea inseguridad, con la hipocondría ésta es máxima, pues se vincula a la enfermedad y a la muerte. Se trata, pues, de un estado de desconfianza irracional sobre el funcionamiento de los órganos o del estado general del cuerpo, pero dotado de un enorme poder de convicción que permite mantener las alertas ansiosas, o de supervivencia, bien activas. No hay una crisis ansiosa más dura que la que conduce hacia la sensación de que el cuerpo no funciona; si la ansiedad avisa acerca de atentados a la supervivencia, en la hipocondría, como se ha dicho, tales amenazas son máximas. De hecho, está presente en la mayoría de los procesos ansiosos a la vez que es uno de los caminos que con más facilidad conducen hacia las crisis de pánico.

No podemos olvidar que con la manifestación de la hipocondría se produce un estado de hipervigilancia personal sobre la salud, lo que hace que la persona pase su tiempo autoanalizándose, comprobando el estado de su organismo, tomándose el pulso, palpándose, auscultándose, alertándose de pequeños e insignificantes indicios y, básicamente, magnificando pensamientos fatalistas sobre una realidad que no existe.

La hipocondría puede venir, como la mayoría de los procesos ansiosos, de una etapa infantil difícil y estar vinculada a problemas propios o ajenos de salud. A pesar de que la ansiedad contempla períodos infantiles y adolescentes de latencia, es decir, de baja o nula manifestación de síntomas, en la persona hipocondríaca siempre se detecta un estilo característico de situarse ante la salud y la enfermedad, hecho que suele estar mucho más amplificado en los momentos ansiosos adultos; así pues, la hipocondría se considera una de las bases más solidas de la ansiedad, y también la de más difícil neutralización.

La persona hipocondríaca no se fía de pensamientos realistas o de informaciones técnicas más o menos contrastadas, sino que constantemente exige pruebas médicas para poder tener una cierta seguridad y tranquilidad, y se obsesiona buscando información a través de otras personas, internet, enciclopedias o libros especializados; curiosamente, dado el pesimismo esencial que caracteriza a la persona ansiosa, la búsqueda de información sobre supuestas dudas de salud actúa como un potente amplificador del equilibrio mucho más que como un atenuante.

La recaída en procesos ansiosos vuelve a llenar a la persona de dudas y, por tanto, de nuevas búsquedas que puedan convencerla de que no le pasa nada; de hecho, una simple analítica efectuada en el momento presente tiene una fecha de caducidad breve si se presentan nuevos momentos ansiosos, hecho que suele obligar a plantear nuevas pruebas medicas de verificación, en particular si aparece una nueva sintomatología o un cambio de intensidad en la que se tenía. La desconfianza que sobre el funcionamiento del propio cuerpo determina la hipocondría y su difícil neutralización hacen que la persona mantenga una actitud de duda respecto a sus posibilidades reales de reequilibrio.

Lucia Masajia

Un equipo de profesionales de la salud a tu servicio