Si se tiene ansiedad, ¿es necesario ir al psicólogo?

psicologo y ansiedad

Es el elemento clave. Estamos ante procesos cognitivos mal formados que deberán trabajarse y en los que también la psiquiatría puede ser una importante ayuda, aunque queda demostrada la necesidad de una acción directa sobre el campo mental.

Ya se ha comentado profusamente que el campo de trabajo de la ansiedad, el núcleo básico de intervención, es la parte significativamente alterada, o sea, los pensamientos y los sentimientos distorsionados y, por tanto, la producción cognitivo-emocional en desajuste. No debe olvidarse que, de hecho, se trata de reequilibrar una serie de reacciones límbicas, inconscientes, de aparición ultrarrápida, automatizada e irracional de lo que se observa como amenazas vitales. Todo ello dentro de lo que entendemos como una lectura mal interpretada de los hechos, que escapa de la percepción realista y se desarrolla sobre creencias distorsionadas o líneas de pensamientos o de sentimientos mal establecidas. Ante todo esto, existen dos formas básicas de afrontar el problema ansioso: la centrada en la neutralización de la propia reacción desencadenada (es decir, una intervención sobre la reducción o la extinción psicosomática) y, también, la nuclearizada en el camino hacia la instauración de una manera de ver las cosas realista y madura.

En el primero de los casos, los fármacos son el «producto estrella», dada su capacidad (vía química) de poder serenar una situación de disparo sintomatológico, sea elevado o no, constante o irregular, aislado o contextualizado. La acción neutralizadora centrada en el nivel neurotransmisor es incuestionable, pero…¿soluciona el problema? Es evidente que, en todo caso, al actuar sobre el proceso neuronal de manera contundente y específica, sí logra atajar habitualmente la espiral determinada por un instante agitativo, pero el problema ansioso de base, el mismo que deriva de una manera de entender las cosas pesimista/fatalista, distorsionada, perfeccionista en extremo, con matices obsesivos, con carácter anticipatorio, etc., queda inalterable. Es más, la dependencia que se llega a establecer con el ansiolítico demuestra con claridad la incapacidad del sujeto de lograr una reestructuración cognitiva que le permita acceder a una perspectiva menos dolorosa de la propia vida y verse libre de manera «automática». El modelo que ofrece la psiquiatría tradicional en lo referente a la ansiedad es precisamente el basado en la acción farmacológica y, por tanto, incompleto, puesto que los estados internos alterados permanecen intocables.

En el segundo caso mencionado, la acción psicoterapéutica constituye el aspecto nuclear, es decir, se basa en el trabajo centrado en la idea de la aparición ansiosa como un mal aprendizaje adquirido en etapas tempranas de la vida, que tiene como consecuencia la instauración de una especie de filtro personal negativo a la hora de evaluar la realidad y que, limitando la libertad personal y el equilibrio, es necesario reestructurar. Así pues, es preciso considerar una acción técnica sobre la mente centrada en el cambio de pensamientos y sentimientos. Visto así, sólo la adquisición de otra perspectiva de las cosas, alejada de la ultradefensa de la vida (significado básico de la ansiedad), que permita obtener objetividad en la manera de evaluar el mundo y mantenerse dentro de una visión realista de las cosas, será el objetivo al que se deberá dirigir el tratamiento. Éste es el sustrato del trabajo de la psicología y, especialmente, de la psicoterapia. En definitiva, la mente debe liberarse de esa manera anómala de sentir las cosas, como si todo fuera una red de peligros vitales constantes de los que la persona no tiene otro remedio que defenderse. La psicoterapia produce cambios auténticos en la manera alterada de analizar la realidad y es, finalmente, la vía de intervención más sólida en el tiempo y la que mejor protege de posibles recaídas.

Lucia Masajia

Un equipo de profesionales de la salud a tu servicio

One Comment

  1. Yotobevideos

    28/11/2012 at 23:13

    Quizás una combinación entre ansiolíticos y el placer de los masajes ayudan a recuperar la mente. Por supuesto para quienes tiene presupuesto y pueden permitírselo.