¿Cuáles son los mejores consejos para la familia y el entorno cuando se sufre ansiedad?

A pesar de que se puedan dar unos consejos generales, la actitud óptima es la de apoyar y también exigir a la persona ansiosa que se implique en su proceso psicoterapéutico y en su nueva forma de afrontar las cosas.

Partimos de la base de que si ya es difícil que la persona ansiosa pueda explicar a los demás el numeroso abanico de sensaciones, pensamientos, sentimientos, reacciones, conducta y relaciones personales alterados que conlleva su situación, para todos aquellos que la rodean aún ha de serlo más. Desde fuera nada parece comprensible; la imposibilidad de dar con una causa que desencadene un estado agitado como el ansioso lleva a confundir y a malinterpretar la situación, lo que redunda negativamente tanto en la persona que padece el trastorno, como en quien la acompaña. La familia es el entorno más cercano y, en consecuencia, uno de los que más se resiente de esta incomprensión, incluso a pesar de la gran confianza y los lazos afectivos incondicionales que existan.

En efecto, la perseverancia en una forma de ser, pensar y reaccionar que escapa a la lógica convencional, como lo determina desgraciadamente la ansiedad, no es algo fácil de gestionar por un entorno que, de hecho, también está limitado como consecuencia de la propia restricción de que hace gala la persona afectada. Ante esta situación hay que tener en cuenta algo fundamental: con la ansiedad no existe una programación perversa hacia los demás (familia), no hay un deseo planificado de hacer daño, al contrario, para la persona ansiosa la influencia que su situación alterada ejerce sobre el entorno es un hecho que habitualmente genera un doble sufrimiento. Por ello, no poder gozar de libertad personal y vivir continuamente en el estado de coerción que provoca el propio momento de ansiedad a menudo añade una importante dosis de dolor personal interno, difícilmente mesurable, declarable e incluso rehabilitable. Por otra parte, está demostrado que la importancia que para la persona ansiosa tenga el propio entorno familiar influye positiva o negativamente en el desarrollo del problema y también en la psicoterapia que se lleve a cabo. Por este motivo vamos a proponer, para la familia de la persona ansiosa, un listado de consejos de apoyo (que no de coparticipación terapéutica) que permita favorecer el reequilibrio de las condiciones alteradas y que, por otra parte, ha podido demostrarse como muy beneficioso en la mayoría de los casos. Es preciso dejar claro, no obstante, que estos consejos se hallan circunscritos, básicamente, al marco de la persona ansiosa que está integrada psicoterapéuticamente en un proceso de lucha contra el propio estado de alteración; así, a pesar de poder ser extrapolado a otras situaciones, todo cuanto se va a exponer adquiere en el ámbito de la consulta psicológica (es decir, en un espacio guiado por un profesional) su máxima eficacia:

La familia debe comprender plenamente y sin fisuras que acabar con la ansiedad es un proceso largo (aunque no excesivo, pues actualmente ya nos movemos con éxito en el formato de la psicoterapia breve) y, sobre todo, internamente irregular y de lucha permanente, es decir, que no obedece a un descenso lineal ni uniforme, sino que se combinarán de forma constante, inexplicable e imprevisible buenos momentos (serenos) y malos (agitados).

Lucia Masajia

Un equipo de profesionales de la salud a tu servicio

One Comment

  1. María

    21/11/2012 at 15:12

    Se debe tener muuuucha paciencia!