Los principios tántricos

principios tantricos y tantra

Tantra es una palabra de origen sánscrito que significa trama o tejido y que en su traducción a las lenguas occidentales adquirió el significado de doctrina en el sentido de que entrelaza una serie de enseñanzas y prácticas sexuales y espirituales.

Los hindúes precedieron en milenios al pensamiento científico occidental al comprender que el universo todo, incluyendo el más mínimo átomo, la más compleja galaxia y, por supuesto, los seres humanos, se regían por un complejo sistema energético. Porque aunque el tantrismo -que es la filosofía que recoge esta idea- fue sistematizado a partir del siglo IV, sus raíces son muy anteriores y se cifran en unos cinco mil años de antigüedad.

Asimismo, entre los principios de la filosofía tántrica hinduista se incluye la idea de que -inicialmente- cada ser humano era un todo completo porque habría sido creado sexualmente andrógino, pero al haber perdido esa condición primigenia sólo conseguiría recuperar la plenitud encontrando al ser de sexo opuesto que fuera su doble exacto, tanto en sus apetencias físicas como en sus aspiraciones espirituales.

También el taoísmo chino es de origen milenario y coincide con el hinduismo en considerar el universo como un conjunto energético, compuesto de fuerzas polares de carácter positivo o negativo cuya complementariedad y equilibrio son necesarios para que todo tipo de procesos vitales se produzcan armónicamente y, en particular, el del intercambio sexual entre los seres humanos.

El todo equilibrado se representa como una esfera y los aspectos opuestos y complementarios aparecen dentro de la misma diferenciados cada uno con un color distinto -generalmente blanco y negro-, símbolo ampliamente conocido en Occidente como yin y yang.

Las sociedades orientales y occidentales registran diferencias de orden filosófico, de estilo de vida, de organización social y otras varias, pero acaso una de las más significativas sea la que está asociada con la práctica sexual, que en Occidente está muy lejos de los principios tántricos, lo que no significa que no sea posible adoptar algunos de ellos para alcanzar un erotismo sano y pleno en cualquier latitud.

LA VERTIENTE HINDUISTA

En Oriente no existe el concepto de pecado en relación a la sexualidad, ya que ésta se considera una expresión humana como puede serlo cualquier otra¡ pero esta idea no significa que el sexo se banalice o se reduzca a un acto funcional o de simple necesidad biológica, sino que, por el contrario, se le otorga una profunda carga de trascendencia, tanta como para considerarlo incluso un vehículo de éxtasis místico y de reunión con el universo en su totalidad.

Los llamados textos tántricos, que nacieron entre los siglos IX y XIII de la era cristiana, no se conocieron en Occidente hasta mediados del siglo XX. Quienes los difundieron fueron los seguidores del movimiento nippie, los Beatles -a partir de que sus integrantes adoptaran las enseñanzas del gurú Maharashi Mahesh Yoga-, ejemplo que cundió entre los aficionados a este grupo musical y, más tarde, entre una multitud de jóvenes que en Estados Unidos y Europa protagonizaron la revolución sexual de la década de 1960.

Todo ello fue profusamente difundido por los medios de comunicación del mundo entero, lo que propició un conocimiento masivo de esta filosofía y su aplicación práctica en diversos aspectos.

Los llamados textos tántricos, que nacieron entre los siglos IX y XIII de la era cristiana, no se conocieron en Occidente hasta mediados del siglo XX.

En cuanto a los antecedentes históricos, la sociedad brahamánica hindú, de carácter más bien rígido, sufrió una importante modificación hace unos 2.500 años con las enseñanzas de Buda y sus discípulos, sobre todo los de la corriente denominada Zen. Más tarde, el budismo pasó desde la India a otros países del área cercana, aunque en cada uno de ellos experimentó distintas formas de interpretación y práctica en lo que a los tantras se refiere.

Lucia Masajia

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