Texto para relajarse uno mismo

relajate

Aunque lo esencial es concentrarse en una zona del cuerpo, sentirla y aflojarla, hay personas que, por tener una mente muy dispersa o porque les cuesta mucho relajarse, prefieren durante las primeras sesiones verbalizar mentalmente la relajación. Pueden servirse de un texto que ellos mismos hayan elaborado, pero a modo indicativo ofrezco el siguiente. Cuando la persona ha logrado que su mente divague menos y la relajación es más fácil, debe prescindir de la verbalización. Solo recurrirán al texto aquellos que no puedan desde el primer momento prescindir del mismo.

 

Voy a relajarme serenamente. Estoy estirado, muy a gusto. Cierro suavemente los párpados, coloco la cabeza donde está más cómoda y ralentizo la respiración por la nariz. Me dedico estos minutos a mí mismo para relajar el cuerpo y tranquilizar la mente. En primer lugar, me concentro en los pies y las piernas. Siento flojos y sueltos todos los músculos de los pies y de las piernas, flojos y sueltos, más y más relajados, más y más flojos. Ahora relajo los músculos del estómago y del pecho. Me concentro en el estómago y en el pecho y aflojo todos los músculos. Los siento en un estado de profunda relajación, profunda relajación, profunda relajación. Dirijo la atención a la espalda, los brazos y los hombros. Todos los músculos de la espalda, los brazos y los hombros los voy poniendo flojos, están muy flojos, completamente flojos, relajados; sueltos, muy sueltos, completamente sueltos, más y más abandonados. Relajo los músculos del cuello. Se van poniendo blandos y suaves, sin tensión, sin rigidez; blandos y suaves, sin tensión, sin rigidez. Las distintas partes de la cara. La mandíbula, ligeramente caída, floja y suelta, abandonada; los labios, fláccidos; las mejillas, blandas; los párpados, relajados, profundamente relajados; la frente y el entrecejo, sin tensión, sin rigidez, sin tensión, sin rigidez.

 

Siento todos los músculos del cuerpo más y más flojos, más y más flojos, completamente relajados; flojos, están muy flojos, abandonados. La respiración es tranquila, apacible y reparadora, y cada vez que exhalo el aire, me relajo más y más profundamente; más y más profundamente. Todo mi cuerpo es invadido por una sensación de profunda relajación, intensa relajación, honda relajación. Y cada día obtendré una relajación más profunda y más reparadora, más profunda y más reparadora.

Lucia Masajia

Un equipo de profesionales de la salud a tu servicio